SOBRE LAS ACUARELAS

En este apartado exponemos algunas de las acuarelas de Luis Carrera. Estas obras pertenecen a la última década de su vida, cuando ya tenía dificultades para salir al campo o pintar cuadros más grandes. No estando fechadas, las hemos ordenado siguiendo un poco la evolución del artista, cada vez más cercano al arte abstracto.

La pequeña historia de estas acuarelas es muy simple: algunos amigos de Carrera, conscientes de sus limitaciones y sabedores de su pasión por el paisaje natural, le iban a buscar, le llevaban en coche al campo y le acompañaban en sus paseos, durante los cuales esbozaba a lápiz, en cuadernos de acuarela, las líneas maestras de paisajes que le llamaban la atención o le interesaban por cualquier motivo. Posteriormente, en su estudio, de memoria, siguiendo aquellos bocetos, dejando correr los pinceles, componía los paisajes recordados o imaginados. Por último, iba almacenando tales acuarelas con la idea de poder un día utilizarlas como bocetos para cuadros al óleo.

Tales acuarelas son, pues, apuntes, ensayos, proyectos, que luego se fueron transformando y configurando un paso más en la trayectoria del artista, que alcanzó con algunas de ellas la mayor de las simplificaciones o la culminación de trabajos o ideas anteriores.

Como él mismo escribió en el catálogo para su Exposición de Acuarelas de 1998: “Busco aquí sueños de la pintura. Los hice sobre papeles con colores transparentes que no necesitan más que agua para sus mezclas, agua y poesía … el secreto es solo un intento de darle un poco la mano a lo inesperado, a ese juego de soluciones que parecen ir empujadas por el viento, como las nubes, un capricho del espíritu, otra manera de ver distinta”.

Esperamos que este apartado de acuarelas interese a los admiradores de Luis Carrera. A medida que vayamos digitalizando nuevas imágenes o mejorando las actuales, las iremos añadiendo a esta página, tratando de conseguir la máxima fidelidad a los originales, algo que, dicho sea de paso, se ha revelado labor bastante más difícil de lo que pudiera parecer, resultando en algunos casos tarea imposible de lograr, aunque compensada en otros con un resultado milagrosamente parecido al original, sin que seamos capaces, como aficionados que somos, de dar con la clave que permita tal fidelidad en todos los casos.