Biografía de Lolín Pintó

    Lolín Pintó nació el 6 de febrero de 1915 en Valladolid, en el seno de una familia acomodada. Estudió en Madrid hasta los 17 años, en que volvió a Valladolid. Posteriormente, sus inquietudes artísticas la llevaron como alumna a la academia del pintor Luis Carrera Molina, que daba clases de dibujo y pintura al óleo en su estudio de la calle Salvador 2 de Valladolid y con el que contrajo matrimonio el 22 de enero de 1951.

Muchos fueron los reveses que condicionaron la vida de Lolín, que la impidieron dedicarse más intensamente a su pasión por el dibujo, la escultura y la pintura, de desplegar su talento, por lo que su obra fue muy escasa. Realizó su primera exposición en la Sala del Palacio de Santa Cruz, dependiente de la Universidad de Valladolid, el 17 de enero de 1953, en la que presentó una excelente serie de dibujos de niños a lápiz. Durante los siguientes años se presentó a exposiciones colectivas y concursos, obteniendo premios como el Trofeo del Ayuntamiento de Valladolid en la Exposición de Pintura de la Obra Social de Educación y Descanso, en septiembre de 1965. Igualmente, ese mismo año, obtuvo el Premio de Escultura de la Diputación de Valladolid. Al año siguiente, en abril de 1966, celebró una segunda Exposición individual, esta vez en la Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, en la que expuso una treintena de cuadros de pintura al óleo.

De esta segunda muestra, conservamos la crítica que realizó su marido y que fue publicada en el catálogo que anunciaba la propia Exposición. Decía así:

A mi mujer:

Tan natural como el vuelo de los pájaros es el arte tuyo. En la llama divina del Arte se te queman las alas del corazón, haciéndose ceniza tenue, digámoslo así, que se consume en ese aire que mueve los molinos de grandes aspas de tu fantasía.

Tu arte sabe a río llanero. Tiene esa calma, esa placidez y esa fuerza. Pero aunque la duda, médula del Arte, te asome, queda vencida; porque tu espíritu es potente y te dominas. Y lo mismo da que manejes colores que barro, porque tu pintura es poesía y tu escultura es amor.

Los primeros intentos tuyos fueron custodiados por ángeles. Coros de niños, pillos celestiales, asomaban por todas partes. Reunidos eran una travesura de oraciones. Este mundo pequeño está por encima de ti misma, tira de ti. Este tema de niños, el más difícil, es para ti … juego de niños, tal es tu extraordinaria facilidad. Esos pequeños dormidos, que aun traen en la cabeza azucenas de Dios, rezuman por todos sus poros la esperanza eterna del Arte; que también para esto hay que ser como ellos. Así tú.

El más peligroso fallo de tu arte es … la falta de horas. Pero tu voluntad de castellana fuerte sabe superar este peligro, aunque tu mano, tan ágil, se te crispe a veces por no poder alcanzar siempre la veloz saeta del tiempo cuando es empujada por la imaginación. He aquí tu sombra.

Tu luz está entre esos aciertos, que saben a pluma india como la estatua aquella que parecía sacada de los bosques de América Central, una escultura azteca traída a tus manos por la inesperada consecuencia que la nostalgia de una hija ausente dejó en ti.

Y tu luz está en el alcance de estos paisajes ásperos como un grito ibérico. Duras piedras y cielos blandos se echan sobre nosotros con todo el vigor de la naturaleza. No sabemos cual será tu ruta; pero sí sabemos que ya vas dejando una huella difícil de borrar.

  Lolín continuó pintando, dibujando, modelando, ensayando y avanzando junto con su marido y profesor. Sin embargo, las constantes adversidades a que nos hemos referido y su temprano fallecimiento, la impidieron desarrollar una obra que era cada vez más interesante. Como dijo el crítico de arte Félix Antonio González con ocasión de la citada exposición, “… Dolores Pintó tiene un gran talento pictórico … una personalidad que, para nosotros, está esbozada con indudable elocuencia en el cuadro número 21 [paisaje de Valdestillas], un cuadro que es un ejemplo de sencillez, de sensibilidad y de honradez pictórica”.

  Lamentablemente, al día de hoy, la obra de Lolín se encuentra desperdigada: unos cuadros, pocos, los vendió; otros, los regaló a familiares y amigas; y otros, en fin, se han perdido. Tal vez esta página sirva, con el tiempo, para recuperar alguna imagen de aquellos cuadros.

     Lolín Pintó falleció el 4 de septiembre de 1973 en Valladolid.